“Grave, crítico y reservado”. Así definieron los médicos el estado de salud de Agustín Ferrari, quien está internado en el hospital Centro de Salud desde hace dos semanas. El hombre fue baleado por dos asaltantes que ingresaron a su local de venta de accesorios para celulares donde también funciona un Rapipago. Su madre, Nelly Pacheco, señaló que el estado de su hijo es delicado y admitió que la Nochebuena de la familia fue la triste espera de un milagro que aún no llegó.

El 14 de diciembre, unos minutos antes de cerrar las puertas del local ubicado en calle Marcos Paz al 100, una persona se presentó para realizar un depósito de $ 40.000 en el Rapipago. Luego ingresó una mujer con su pequeña hija y Ferrari le pidió a un empleado que los atendiera mientras él iba a buscar un café.

Cuando regresó, se encontró con la dramática escena: dos delincuentes habían ingresado al negocio, uno de ellos había tomado como rehén a la niña con síndrome de Dawn y el otro se había apoderado de la recaudación. Al ver esa situación Ferrari enfrentó a uno de los ladrones y comenzaron a forcejear. En esas circunstancias salió el disparo que lo hirió en la zona baja del abdomen. Ferrari quedó ensangrentado mientras los delincuentes se daban a la fuga.

Pacheco indicó que los asaltantes se llevaron ese último depósito (de $ 40.000) más la recaudación de todo el día, que hacían un total de $ 87.000. La mujer agregó que todavía no sabe cómo harán para reunir esos fondos y reintegrarlos a la empresa de cobranzas.

“Lo único que estoy esperando es que mi hijo esté bien. Lo otro lo resolveré después. Tiene perforada toda la parte de abajo del abdomen (vejiga e intestinos) y ahora está complicado con una neumonía”, relató, angustiada, la madre del hombre.

Reclamo a la Policía

Ferrari es padre de dos hijos y su mujer se encuentra en el séptimo mes de embarazo. Según contó Pacheco, ya habían pedido seguridad reiteradas veces y recién ahora, luego de semejante incidente, apostaron en las esquinas a dos aspirantes a policías que ni siquiera tienen armas.

“Esto es una burla. Me mandaron a dos chicos que no se van a poder defender. Tuve que hacer la denuncia en la Policía que opera de oficio en el Centro de Salud, pero no tenemos novedades de nada”, sentenció Pacheco.

“Este Rapipago estará cerrado hasta nuevo aviso porque anoche fue asaltado mi hijo Agustín. Fue baleado y está en grave estado en el hospital. Ruego a la policía de Tucumán que encuentren a los delincuentes y se haga justicia. Como madre y propietaria de este local, pido vigilancia y protección para todos los ciudadanos”, reza un cartel que está pegado en el vidrio del local desde hace 13 días, cuando se produjo el violento asalto.